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12/02/2024 09:58 Rivadavia - Esta mañana

El pase

O, no, no, sí, bueno, sí, efectivamente, sí, un poco sí, ¿no? Sí. Porque Willy y yo, este, nos hemos postulado esta mañana. Sí. ¿Para? Hemos iniciado un camino que ya habíamos. Camino. Ya lo habíamos dicho. ¿Quieren ser canonizados? Sí, algo queremos ser canonizados. ¡No, no, no! ¡No, no, no, no! ¡Tenemos nuestro fundamento, señor! ¿Para qué los chicos? Somos protagonistas de un milagro. ¡Unos cuantos! Podemos aceptar inclusive con esta música tan... No, no, esto es canto gregoriano puro, efectivamente, tenemos quien nos presente, ¿no? Por supuesto, quien presente nuestro caso, caso, ante los obispos, los cardenales, etc. Podemos ser inclusive declarados mártires, además nosotros venimos con una fusión, viejo testamento, nuevo testamento. Claro, claro, Cobalón-Gobardi, es una mezcla. Claro, claro. Interreligioso. Interreligioso. Así que aceptaríamos ser declarados beatos, eventualmente mártires y en el futuro ya cuando estemos en esta tierra, digamos, santos. O, no, no, no. ¡Chicos, chicos! ¿Están sus santidades un poco a reír? ¿Qué? Un poco de respeto que hoy estuvo con el presidente Pineda y cómo le va a sus santidades. Por supuesto. Qué cálido. Jorge Mario. Estoy dispuesto a canonizar a Willy y a Longo que han hecho muchos años de sacrificio, levantándose antes del alba, Dios los ayudó bastante, no se pueden quejar. Nos hubiera gustado que nos ayuden un poquito más para no tener que levantarnos tan... Willy, no se pueden quejar hermanos. Haces biche... Hoy a la mañana hablamos con la señora Alicia Fraschina, que estaba ahí tomando un cafecito en un barcito en la vía de la conciliación, y que trabajó mucho en la consagración de Neman Tula como santa, hizo libros, investigaciones y ella nos contó y ahí nos abrió una puerta obviamente importantísima que la persona que estaba muy interesada en el tema junto con el papa es un monseñor argentino que es bueno conocido nuestro, un amigo digamos, monseñor Carcher. O, creo que no sé si ahora, pero escucha a Rivadavia, alguna vez intercambie mensaje con él, o sea, tenés una puntita por donde ir, Marcelo. Ah, qué pena, más que nada, es una gran ayuda, Guillermo Cárcel, por supuesto, que nos conoce bien a mí y a Willy, a mí mucho, y él me ha iniciado inclusive en su momento en algunos lugares del Vaticano no accesibles, digamos, al público. O, la papa de mi preferida, no se si le gustan los ácidos al papa, no me lo imagino, por ahí ya las muele, no sabíamos Francisco, ¿ustedes conocen al señor Figoli? Si, si claro, el dueño de esta emisora, ¿no? Por supuesto, San Figoli, otro, otro, otro, San Figoli, y el señor Figoli, esto también es una señal, ¿qué es lo que siempre tiene su escritorio cuando te recibe? Galletitas Havana. De limón. De limón, totalmente. Exactamente. Es nuestro año, Marcelo, es nuestro año. Y yo cuando lo veo me como entre dos y tres, y son muy ricas, siempre he estado tentado en robar, porque me encantan a mí las de limón de oliva. Pero no las bañadas en chocolate, las común. Eso ya es una exageración. He estado tentado en un momento de distracción del señor Figoli, de robarle un parque, de bolsiquearle la caja, una caja tiene 12, me como dos en la reunión y me llevo dos en el bolsillo, pero nunca, siempre sospeché que podía haber una cámara y después ser acusado de... Esa cosa que no se perdona. ¿Se puede robar, papá? Sí. ¿Cómo así? Mientras no se enteren, claro. A Figo le está permitido. Son siete años de pardón. No hay problema. Eso sería un acto de justicia, digamos. Pecado es robar y no llevar nada acá. En otro caso yo voy y me confieso. Te mando un rosario ya con lo que hiciste. Santo Padre, Santo Padre. A usted Francisco le gusta la galletita de limón, ¿no? No, más el cachafás que es un alfajor bajonero. ¿Bajonero? Pero fíjese, por ejemplo, santos padres yo me voy a confesar. No, no. Bueno, señor Cárcer me lleva a confesarme con usted, ¿no es cierto? Sí. Y yo voy y me confieso. ¿Cómo sería la el sacramento de la confesión? Bienvenido Marcelo, soy todo oído, soy una tumba. Soy una tumba. Lo que me cuentes acá. Santo padre. No lo vas a ver ni a escuchar en ningún lado. He pecado, Santo Padre. Cuéntame, hijo, por favor. He robado, Santo Padre. Sin violencia, Sin violencia. Pero he robado. Solo el pensamiento sea en pecamiento. No, no, yo... No, no, yo... ¿A verlo hecho? A verlo hecho. No es un pecado mío. No pasa nada. ¿Cuántos intendentes recibiste? No, no, no, es verdad, es verdad. ¿Cuántos sindicalistas? ¿Sabes? Sí. He pecado, inclusive, con el pensamiento. ¡Es un pecado mío! Me he imaginado robándole galletitas de limón al señor Figoli, mi jefe, el dueño de la radio. ¿Lo concretaste? Estoy arrepentido, Santo Padre. ¿Pero lo concretaste? No, Santo Padre. Bueno, entonces quedó en el pensamiento. Que quede claro, Santo Padre, que en esa jugó solo, Marcelo. Pero de chico me enseñaron los sacerdotes salesianos en el colegio. Yo soy jesuita, así que... Está todo mal con los salesianos, me acuerdo. Los salesianos decían que se peca también con el pensamiento, la culpa judía y la culpa católica es terrible, entonces vengo a solicitar el perdón, para mí ya estás perdonado, santo padre, no hay ningún problema, Marcelo lo de la taza que te robaste en el hotel no lo vas a confesar. Es verdad, es verdad. Yo creo que es momento de tirar todo, los santos padres ya se ven que son formales, acá mis compañeros me recuerdan que efectivamente no con el pensamiento sino de manera material me robé una tacita de un hotel, Santo Padre. ¿Una tacita, no más? En el estado de Georgia. Eso puede estar penado, eventualmente, con la pena de muerte. En el estado sureño. Te cuelgan. Pero yo estaba en una emergencia. Somos más tolerantes, no hay ningún problema, si era una emergencia, si era por una necesidad, si era para dar esa taza a un pobre, no, se la achurió para él, no se la diste a Carlitos, no, la tengo en mi casa, lo conoce a Carlitos, muy bien, otro pecador, lo que pasa es que le cuento, me gusta mucho el café, No hace bien la cafeína en exceso. No, pero pasa que... ¿Cómo quiere que venga yo a las cuatro de la mañana, santo padre? No me la complique, ¿no? Está bien, bajá el tonito de voz, No, no, no, está hablando bien, sí, tío. Yo estaba de viaje en Estados Unidos entre los estados de la Florida, Georgia y Carolina del Sur. Estados pecaminosos. A mí me gusta más Carolina Stanley. O, entonces tenía que continuar mi viaje y el café en Estados Unidos lo sirven en unos vasos de plástico o de papel, horrible, se te queman los dedos, se te quema los dedos, le saca el gusto al café, esa cultura descartable Marcelo Odioza, y además una vez que vos introducís un café dentro, yo iba viajando con mi cafetera en expreso, ¿no es cierto? En el auto, ¿no? Ah, mira que cheto, Sí, sí, entonces, este, en un momento me doy cuenta que tengo que partir de ese hotel a otro lugar donde también iba a haber vasos de plástico y ahí había tazas. Yo tenía en la escena de mi habitación, tenía 12 tazas, Santo Padre. ¿12? Como los 12 apóstoles. Claro, 12. ¡Qué mensaje! Como el jurado, un jurado, 12 hombres. Ahí se me presentó el dilema, Santo Padre, bueno, la tomaste prestada, claro, para atar, es bueno que sea este padre, sí, pero cometí otro pecado, santos padres, me lleve la taza, porque efectivamente fue un momento de gran confusión, Santo Padre, yo decía me llevo la taza, entonces tenía un impulso que me decía que me la robara y otro que me decía que no podía hacer semejante cosa, la voz del diablo y la voz del angelito, exactamente, el diablo, el diablo Santo Padre se impuso y me robé la taza. Cuando no hay un consejo al lado... Con 12 padres nuestros ya está. Bueno, pero espere, espere que hay algo claro. Ya podés ir en una lista del PJ. Yo con esto, con esto, con esto termino con mis pecados, es lo último que tengo para confesar, Santo Padre. Y si tú la lista medio pre´ Marcelo. No, no, es tal cual. Estuve oportunidad un año después de volver a este lugar, al mismo hotel, un lugar llamado Sea Island, en la costa de Georgia, lleno de cocodrilos, de santos padres, de alimañas salvajes, de asesinas, Mientras no hay dinero en el bolsillo, los cocodrilos. No, no, no. Es solo un gusto. Y entonces, cuando llegué nuevamente a este lugar, y yo tenía la taza en mi casa, me enfrenté con un segundo dilema, Santo Padre. ¿Les digo o no les digo? Yo sentía algo tremendo, un frío que me corría por la espalda, yo pensaba, esta gente, sabrá, yo notaba que me miraban, esperando que confiese, un lugar donde había personal del hotel, imagínate esto Lucas, yo sospechaba como en el corazón de la torre, que ellos sabían que yo había cometido un delito o un pecado? En ese orden Marcelo. Primero un pecado. Y entonces... Delito es otra cosa, es tomar deuda como Macri. ¿Qué es esto? En un momento de mi vida, ante la mirada penetrante de un empleado del hotel en el mostrador, yo decía ¿qué hago? ¿Le digo o no le digo? ¿Confieso o no confieso? ¿Y confesaste? No, no, jamás, eso ya Francisco... O, ¿no? ¿Cómo tiene Francisco tu WhatsApp? Francisco tiene el número de quien quiera. Tengo ojos en todos lados. Esta es una foto que la tengo que contar. Un curita rodo me la mandó. ¿Qué hay en la foto? Cuéntela, porque la gente no sabe. La voy a confesar, santo padre. La foto tiene tres personas y de las tres, una está ahorcando a otra. Lamentablemente no continuó con el procedimiento. En la foto estoy yo mirando la escena sonriente. Contento, feliz. Visiblemente sonriente. Yo no me lo acordaba. ¿Y dónde estaban ahí? No sé, no tengo idea. Frente a mí está el señor o, Luis Majul, y en el medio de ambos está la señora Susana Jiménez, y en ese momento exacto, Susana está agarrando con sus manos, aunque sonriente el cuello de Majul. Lo que queremos hacer todos todos los días. Yo no recuerdo la instancia. Claro, en qué circunstancia. Y Majul decía, no me respondas ahora. Y acá se ve, en la foto se ve, te la pueden ver también, una visible intención de susana jiménez de efectivamente ahorcar a más de matarlo de estrangularlo Luis, vos tenés contexto de esa foto, ¿te acordás? Año 90, fin del 90. Ah, fin del año de oro. Sí, se notaba por la ropa, las corbatas, la camisa de Marcelo Longobardi, Rigas, se la dijo Bostanian. No, no, no, no, señor. Yo usaba camisa azul y arriba corbata de colores, Susana Diosa, impecable, y vos re Versace estabas ahí, muy noventa, de fondo hay como un telón, una cosa rara, la podemos mostrar, ponle ahí a Willy en la cámara, la cámara directa ahí, para que vea, la compartimos en redes sociales, fuerte, si, si, si, estábamos, incluso estábamos muy tostados, estábamos colorados, hay un rojo carmesí ahí, sí, sí, estábamos como colorados, creo que fue en la presentación de mi libro Los dueños de la Argentina, puede ser, puede ser, una foto de revista, no se vio la foto, acá estoy repasando, no se vio, no se vio, ahora la vamos a mostrar, a ver, mostrala ya, esa, esa, a ver, parate vos Luis, parate vos, no la acerques tanto, no la acerques tanto... A ver, ampliala... Pero tarde, tarde, venís... Ahí seguramente se está bien... Más para atrás... Bajala, bajala... Por ahí está bien, ahí está bien... Ahí, ahí, ahí, ahí... Perfecto... Ahí... Ahí... Ahora te informo si se ve... Ahí se ve la foto... Ahí está... Ahí se ve la foto... Ya te puedes sentar, Luis... O, no me dio el santo padre, por favor. Bueno, bueno, qué fuerte, el servicio secreto del Vaticano. Yo lo que veo es que vos te reís en esta foto de las desgracias ajenas. ¿Quién, yo? Sí. No, no, yo estaba viendo cómo Susana Jiménez estaba intentando a Carlos Bamajul y obviamente me causaba mucha gracia, ¿no? Bueno, te regodeas del dolor ajeno. No, de alguna manera. Lo de chorear, vaya y pasa. Pero eso de gozar con el sufrimiento de Jorge. ¿Cómo que padre? ¿Su santidad? Un poco de respeto, es el Jorge, es el padre Jorge. ¿Estarían pasados de copas? No, no, yo nunca, yo jamás, yo jamás. Lo que eventualmente pasó acá... Acá Walter me dice Johnny... Walter me dice Johnny está trabajando en un feriado. Esto es un milagro. Por eso está lloviendo. Por eso, por eso, Santo Padre, por eso estamos. No hay que salir de casa hasta las 14 horas, dice el servicio metereleal. Es un fin de semana de milagros. Está negro el cielo. Saludos a Marcela Gelman, que está escuchando la mamá de este desfile. Bueno, ¿algo para confesar, Romina? ¿Algún pecado? No, no, ya me confesé, ya está. Ya fui alegría. ¿Cuándo fue eso, Romina? El año pasado. Bueno, bastante bien. ¿Está bien? ¿Lo metió un año? Lucas, ¿no? Lucas podría también. Es que no terminamos más, Marcelo. Sí, vamos a necesitar un programa ómnibus de 14 horas, pero no, podrías repasar la última semana, yo he confesado algún pecado vos podrías confesar uno por lo mismo, voy en la misma línea tuya que es un poco más heavy lo mío, porque si me agarraban no me dejaban salir, me robé un cenicero en un hotel en Moscú, ratito, porque era un cenicero hermoso, de aluminio, de diseño, me lo metí en la cartera y me lo cedé, no estás en Siberia, no estás en Siberia de milagro, No, no, si me enganchaban, me cortaban la mano. ¿Cosas que se pueden robar de un hotel? Todo lo que no está pegado, ya lo dije. El hotel está pensado, necesito contar esto rápido, el hotel está pensado para que los garjas como yo que se roban todo lo que está en la habitación no lo puedan hacer a menos que esté pegado, eso quiere decir que si no está pegado es permeable al robo, para robarte también, batas, pancuflas, toallas, no podes robarte una toalla, no, yo no lo robo, si no está pegado está pensado para ser robado, yo tengo un amigo, no lo voy a nombrar que se robó una toalla de estas vacaciones por eso los relojes y los cargores están pegados, los teléfonos a veces los pegan, hablando de toallas, yo sentí después de hablar como una hora con Milei, ¿qué sentió? Me envolvió y me secó, ¿seco? Pero si no hay plata, si, que habla mucho, si, si, No, más conoce mucho de la Biblia. Sí, me imagino que. Ya me están contando la conversación. Así que le contó el programa económico las acciones de capital humano con un nivel de profundidad mayor a la habitual, están diciendo, está trabajando mucho Sandrita, y el peinado también, ¿no? Le gustó, Karina estaba rara, se cortó el pelo, lo primero que le dijo a ese, te cortaste el pelo, me emprolije, vos sos medio, medio y se cortó la transmisión, medio raro, medio loco, medio rebelde, bueno hoy Carlos Pagni creo que nos va a contar, bueno hoy justo en la Nación no, pero en alguna historia, Carlos tiene información de la reunión, en algún momento voy a volver, marzo, marzo, marzo, muy buena, tiene una muy buena sintonía, en marzo vuelve Odisea, en abril, semana santa, ¿Vendrá el papa? Ojalá. Ojalá. Ojalá. Claro. Ojalá. Se verá comprometido a venir. Ní. Abre. A ver. A ver. A hacer el juego. Según Ignacio Ortelli hay mucha sintonía con el papa, hoy publicó que bueno, Milei le obsequió una carpeta, ¿Verdad? Con la copia de la carta manuscrita del canciller José María Gutiérrez a Juan Bautista Alberdi, acreditándolo como o de 1854 y un cuadro con la postal conmemorativa de mamán Tula, que el correo argentino distribuyó por su beatificación. El papa le regaló un medallón de bronce inspirado al baldacuino de San Pedro. Os, la foto de los dos, están los dos serios, pero no con cara de traste, también. Ayer muy bien, regresaron. Muy bien, muy bien. Ahora vamos a poner el audio. Os, y el amigo Víctor Pedroso dice, a propósito por la visita del papa te mando uno actual, Carlos, dice, llegan al Vaticano un grupo de empresarios a reunirse con el Santo Padre. Uno de ellos, multimillonario, se reúne de manera privada para hacerle una propuesta. Le dice, sumo pontífice, nosotros venimos a proponerle que cambie el texto del Padre nuestro. Nosotros somos los vendedores de pollo más importantes del mundo. Quisiéramos sustituir nuestro pan de cada día por nuestro pollo de cada día. No, eso es imposible, hijo mío. Mire, Santo Padre, nosotros estamos en condiciones de donar mil millones de dólares a la iglesia anualmente. ¿Sabe cuántas obras podrían hacer ustedes con esa plata? A decir verdad, dice el Papa, la propuesta es muy buena, pero tendré que hacer una consulta primero. El Papa levanta el teléfono rojo, habla directamente con Dios y le dice, Decime Che, ¿tenés idea de cuándo se nos vence el contrato con los panaderos.

#76421659   Modificada: 12/02/2024 10:26 Duración del audio: 24' 19"
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